Cada 16 de julio, la Iglesia universal celebra la memoria de Nuestra Señora del Monte Carmelo, una de las advocaciones marianas de mayor arraigo de la fe católica. En Panamá, esta festividad congrega a miles de fieles que, con profunda devoción, acuden a los templos y participan en procesiones terrestres y acuáticas para expresar su gratitud a la Santísima Virgen, invocada como protectora de los marineros, pescadores, trabajadores del mar y de miles de las familias en Panamá.

La historia de esta advocación encuentra sus raíces en el Monte Carmelo, cuyo nombre de origen hebreo, significa ‘jardín de Dios’. Desde la época del profeta Elías en el siglo X antes de Cristo (cf. 1 Reyes 18: 41ss), este lugar fue reconocido como espacio de oración y encuentro con el Señor. Allí siglos después, los ermitaños cristianos dieron origen a la espiritualidad carmelita, y en el siglo XII, se constituyo oficialmente la Orden de los Hermanos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo.

El 16 de julio de 1251, en medio de tiempos de persecución y dificultades para la Orden Carmelita, la Santísima Virgen, bajo la advocación de Nuestra Señora del Monte Carmelo, se apareció a al inglés San Simón Stock, prior general de los Carmelitas, entregándole el Santo Escapulario Marrón y un hábito religioso como principal signo de protección, consagración y pertenencia a María.

Según la historia la Virgen le dijo: «Esto es un privilegio para ti y para la orden: Quien muera revestido con este hábito o  con el Escapulario puesto, se salvará y no perecerá en fuego eterno». Expresión que ha alimentado durante siglos la confianza de los fieles en la intercesión maternal de María. El Monte Carmelo está ubicado aproximadamente a 70 millas al noroeste de Jerusalén.

La devoción al Escapulario del Carmen se convirtió en uno de los signos más representantes de la espiritualidad Carmelita. Durante las apariciones  de Fátima, Sor Lucía afirmó que la Virgen se manifestó revestida como Nuestra Señora del Carmen, recordando la importancia del escapulario como signo de consagración al Inmaculado Corazón de María.

La Orden de los Carmelitas ha enriquecido la vida de la Iglesia en muchos países de Europa y América, destacando entre ellos: España, Costa Rica, Guatemala, Panamá, Perú, Colombia, Chile y Argentina. A través de numerosos santos, entre ellos: San Juan de la Cruz; Santa Teresa de Ávila; Santa Teresa de Lisieux; Santa Isabel de la Trinidad; Santa Teresa de los Andes y Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein); quienes además son doctores de la Iglesia.

Virgen del Carmen, patrona de la Prelatura de Bocas del Toro

En Panamá, Nuestra Señora del Monte Carmelo es la patrona de la Prelatura de Bocas del Toro, donde su fiesta contribuye una de las manifestaciones religiosas más significativas del país.

La devoción a la Prelatura llegó durante la época colonial con los misioneros españoles y quedó estrechamente vinculada a la tradición del Santo Escapulario y a la espiritualidad carmelita.

En Isla Colón en Bocas del Toro, cada 16 de julio, pescadores, marinos, trabajadores portuarios y sus familias participan en una multitudinaria celebración de fe que tiene como momento culminante la Solemne Eucaristía en la Catedral Nuestra Señora del Carmen.

Posteriormente, se realiza la tradicional procesión acuática, en la que la imagen de la Virgen recorre las aguas sobre una embarcación adornada con flores y escoltada por decenas de lanchas, barcos y botes pesqueros. Durante el recorrido, las sirenas de las embarcaciones resuenan como expresión de gratitud por la protección recibida en el mar, mientras los sacerdotes imparten la bendición sobre las aguas, implorando abundantes frutos de la pesca y la protección divina para quienes trabajan en alta mar.

Este año, la comunidad bocatoreña celebra 143 años de historia y de fe, recordando que en 1883 fue erigida la primera parroquia dedicada a Nuestra Señora del Carmen, por el obispo José Telésforo Paúl. S.J., Desde entonces, esta pequeña isla se convirtió en el punto de referencia espiritual para las islas, la costa y las comunidades de tierra firme en la época.

Con la creación de la Prelatura de Bocas del Toro, el 17 de octubre de 1962, mediante la Bula Novae Ecclesiae, por el Papa Juan XXIII, la parroquia fue elevada a Catedral y declarada sede de la nueva jurisdicción eclesiástica. Pero no es hasta el 29 de febrero de 1964, con la toma de posesión de monseñor Martín Legarra Tellechea. O.A.R., como primer obispo; a partir de la fecha la parroquia pasó a ser la Catedral Nuestra Señora del Carmen y patrona de la Prelatura.

A finales del siglo XIX, en plena época bananera y llegada de los trabajadores antillanos y migrantes de muchos países, se levantó en la Calle 3ª de Bocas Town, la Catedral que muchos recuerdan como la gran Iglesia de madera; una de las grandes joyas arquitectónicas de la isla: alta, esbelta, de estilo caribeño y completamente de madera, dominando el paisaje del pueblo.

La historia de esta pequeña Isla bocatoreña también ha estado marcada por la prueba, la fe y protección de la Virgen. Pocos meses después, la noche del 13 de septiembre de 1964, a las 11:30 p.m., un devastador tornado atravesó Isla Colón, destruyendo la histórica Iglesia de madera que durante décadas había sido símbolo de la región.

Gracias a la fe y al esfuerzo de todos los fieles y la sociedad bocatoreña, el templo fue reconstruido e inaugurado el 6 de mayo de 1967, permaneciendo hoy como un signo de esperanza para la Iglesia de Bocas del Toro.

Isla Taboga: La Virgen acompaña a hombres y mujeres del mar

 A tan solo 12 millas náuticas de la ciudad capital, Isla Taboga, donde la Virgen del Carmen es venerada como Madre y protectora del pueblo pesquero.

Durante nueve días, los isleños participan en las novenas, el rezo del Santo Rosario y celebraciones eucarísticas que culminan el 16 de julio con una multitudinaria procesión marítima por las aguas de la bahía de Panamá.

Según relatos de los moradores, tras el ataque del pirata Henry Morgan a Panamá la Vieja en 1671, muchos clérigos, notables y vecinos, con sus joyas y capitales, se refugiaron en Taboga por ser punto estratégico y por la gran prosperidad que allí existía.

Los Isleños narran que, cuando regresaron de las montañas donde se refugiaron, al acudir a la Iglesia para dar gracias a Dios, encontraron la imagen de la Virgen con el manto húmedo y los pies cubiertos de arena, signo que interpretaron como un milagro y la protección maternal de María sobre la Isla.

 Actualmente, Taboga cuenta con dos imágenes muy representativas de Nuestra Señora del Carmen, entre ellas una fina talla de mármol blanco, traída desde Italia en 1946 por Juan Brin Remón, quien la instaló en el patio de su residencia. Posteriormente en 1998, la imagen fue donada por la familia Brin al pueblo, y trasladada a la plaza principal, donde se encuentra actualmente.

La profunda devoción de Pocrí en Aguadulce

En la comunidad de Pocrí de Aguadulce, en la Diócesis de Penonomé, la devoción a la Virgen del Carmen se remonta aproximadamente al año 1840, cuando doña Juana Portolatina Castroverde de Juárez, comenzó a reunir a familiares y vecinos para rezar en honor a la María Santísima, a través de una estampita de la Virgen del Carmen.

Devoción que inició con una sencilla estampa mariana fue creciendo hasta convertirse en una de las festividades religiosas más tradicionales de la provincia. Gracias al aporte de los devotos se logró adquirir una imagen tallada totalmente de madera y revestida con su manto de color crema y chocolate, proveniente de Ecuador, que actualmente supera los 185 años de antigüedad.

Una connotación especial, los fieles pocrieños celebran la fiesta en honor a su Santa Patrona, el 18 de julio y no el 16 como está establecido en el calendario litúrgico pastoral de la Iglesia Católica.

 


La presencia de los Carmelitas Descalzos en la ciudad de Panamá

La llegada de los primeros Frailes Carmelitas Descalzos a Panamá, comenzó en la década de 1940, impulsada por monseñor Juan José Maíztegui, arzobispo de Panamá en aquella época, quien promovió la presencia de la Orden en el país para fortalecer la acción evangelizadora.

En 1942,  Mons. Maíztegui solicitó formalmente a la Santa Sede una fundación de Carmelitas Descalzos en Panamá y el 11 de enero de 1943, el Cardenal La Puma, Prefecto de la Sagrada Congregación de Religiosos, autorizó dicha erección canónica.

Luego, a principios del año 1944, llegó a Panamá el R.P. Telésforo Larrazábal con la misión de concretar y legalizar todo lo concerniente a la edificación de la casa de los frailes y el templo. El 1 de febrero de 1947, se inició la construcción del convento y estuvo a cargo de su dirección el P. Luis de Santa Teresita O.C.D.; y posteriormente del templo parroquial Nuestra Señora del Carmen, ubicado en Pasadena, Vía España.

La primera piedra fue colocada el 20 de julio de 1947, a las 4:00 p.m., por Mons. Francisco Beckmann, quien en su intervención expresó “la radiante Virgen tan amada y venerada… dentro de poco, tendrá aquí su santuario propio, desde donde extenderá su manto protector sobre Panamá y sus habitantes, derramando a manos llenas sus favores y gracias sobre sus devotos, por medio de su bendito escapulario.” El templo fue bendecido el 16 de julio de 1953, aunque su construcción concluyó definitivamente en el año 1957.

Desde su construcción, hace 73 años, la Iglesia Nuestra Señora del Carmen con su imponente arquitectura religiosa, se ha convertido en uno de los santuarios marianos más visitados del país y en un referente espiritual para miles de fieles.

La familia carmelita en Panamá también está presente a través de las religiosas contemplativas en el Monasterio de San José y Santa Isabel, en Portobelo, en la Diócesis de Colón-Kuna Yala.

Las religiosas llevan una vida contemplativa de estricta clausura, dedicadas a la oración por la Iglesia, el país y el mundo, al tiempo que realizan la elaboración  de pan y hostias (obleas) para la celebración de la Santa Misa,  diversos trabajos artesanales y artículos litúrgicos para el sostenimiento de su congregación.


Patrona de los pescadores panameños

Desde el año 2016, la Asamblea Nacional, a través de la Ley No. 13 del 19 de mayo, estableció celebrar cada 16 de julio el Día del Pescador, en honor a la memoria litúrgica de Nuestra Señora del Carme.

Esta  conmemoración reconoce la invaluable labor de hombres y Mujeres del Mar, cuya vocación ha contribuido históricamente al desarrollo económico y alimentario del país. En Panamá la Virgen del Carmen es considerada ‘La Estrella de los Mares’, por los pescadores, marineros y comunidades costeras, que años tras años renuevan su confianza en la maternal intercesión de María.

 

Una devoción que une a todo un país

La devoción a Nuestra Señora del Carmen se manifiesta en numerosos templos y comunidades del país. Además de la Catedral de Bocas del Toro y la Iglesia del Carmen en Vía España, existen parroquias, capillas y comunidades dedicadas a esta advocación en Juan Díaz, Pedregal, en la 24 de Diciembre, Zanguenga en Panamá Oeste y otras regiones.

También diversas poblaciones costeras mantienen viva la tradición de las procesiones marítimas, entre ellas Jaqué, Isla Grande, Escobal, Puerto Mutis, Las Palmas, Macaracas, La Enea de Guararé, Tres Quebradas, Los Canelos en Divisa, Puerto Mutis y Las Palmas donde la fe se expresa con el sonido de las sirenas de las embarcaciones, los cantos tradicionales, las décimas y las salves dedicadas a la Santísima Virgen.

 

Otros lugares de interés relacionados 

 -Estación Iglesia del Carmen: Forma parte de la Línea 1 del Metro de Panamá, que fue inaugurada el 5 de abril de 2014, ubicada entre la estación subterránea del tren del Santo Tomás y de Vía Argentina. Facilitando el acceso a toda la zona bancaria de la ciudad, área comercial de Obarrio, al Campus de la Universidad de Panamá y al Complejo Hospitalario de la Caja del Seguro Social

La estación subterránea se encuentra ubicada a un costado del Templo Parroquial Nuestra Señora del Carmen, en el Corregimiento de Bella Vista.

-Parque El Carmen: Es un área muy popular que alberga una estatua de la Virgen del Carmen, siendo un lugar de encuentro tranquilo y rodeado de vegetación dentro del área urbana de la ciudad.

Cada 16 de julio, Panamá renueva así una tradición centenaria que trasciende generaciones y reafirma la confianza del pueblo creyente en la protección maternal de Nuestra Señora del Monte Carmelo, modelo de fe, esperanza y fidelidad al Evangelio.

Cantos a la Virgen en Panamá

 Al igual que en otros países de la región, en Panamá es muy común escuchar cantos de décimas y salves interpretadas con mejorana y guitarra, una tradición muy arraigada en las provincias centrales (Coclé, Herrera y Los Santos).

Es tradición en lugares como Pocrí de Aguadulce, en la Diócesis de Penonomé, que trovadores nacionales dediquen cantos y décimas narrando ese amor del pueblo a su santa patrona.

Entre las coplas y estribillos se canta:

 ‘Virgen del Carmen Bella’,
Virgen del Carmen Bella, Madre del Salvador
De tus amantes hijos, oye el cantar de amor.

Dios te salve María, del Carmen Bella Flor
Estrella que nos guías hacia el sol del Señor…