
En un ambiente de profunda fe, silencio agradecido y comunión eclesial, la Iglesia en Panamá despidió el cuerpo sin vida de monseñor José Agustín Ganuza García, OAR, obispo emérito de la Prelatura de Bocas del Toro, misionero agustino recoleto que dedicó más de cinco décadas al servicio del Evangelio en tierra panameña.
La celebración exequial se realizó, este martes 24 de febrero, en la Parroquia San Lucas, en Costa del Este, con la participación de los obispos: José Domingo Ulloa Mendieta, Rafael Valdivieso, Audilio Aguilar, Pedro Hernández, el Cardenal José Luis Lacunza, sacerdotes, religiosos, religiosas, fieles laicos y comunidades de Bocas del Toro a quienes acompañó durante gran parte de su ministerio.
Desde el inicio, la sobriedad de los signos litúrgicos marcó el tono espiritual de la celebración. El féretro fue colocado directamente sobre el pavimento del presbiterio, en signo de humildad, recordando que el pastor, como todo discípulo, comparece ante Dios despojado de honores. Junto a él ardía el cirio pascual, proclamando la esperanza en Cristo resucitado.

El cuerpo fue dispuesto en la posición que le fue habitual en la asamblea litúrgica, como ministro ordenado mirando al pueblo, evocando al obispo que durante años presidió la Eucaristía y anunció la Palabra.
Sobre el ataúd se colocaron los signos de su ministerio episcopal. Monseñor Aníbal Saldaña, obispo de Bocas del Toro, depositó la mitra; el Padre Juan Pablo Martínez secretario Provincial de los Agustinos Recoletos colocó los ornamentos; el cardenal José Luis Lacunza, obispo emérito de la Diócesis de David, puso el báculo, signo del pastor que guía y acompaña; y monseñor Rafael Valdivieso, obispo de la Diócesis de Chitré, colocó el Evangelio, recordando que su vida estuvo sostenida por la Palabra viva que proclamó con fidelidad.
Cada gesto fue sencillo y elocuente, reflejo del estilo pastoral que caracterizó a Mons. Ganuza.
Durante la homilía, el arzobispo metropolitano de Panamá y presidente de la Conferencia Episcopal Panameña, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, ofreció una reflexión profundamente fraterna y esperanzadora.
“Hoy no despedimos solamente a un obispo —expresó—; reconocemos una historia que Dios escribió pacientemente en medio de su pueblo. Cuando un misionero entrega su vida durante tanto tiempo en una misma tierra, su historia deja de ser solo suya y se convierte en parte de la memoria espiritual de un pueblo entero”.
El arzobispo Ulloa destacó que Mons. Ganuza “no fue un obispo de despacho, sino un obispo de camino”, un pastor que recorrió comunidades, ríos y montañas para no dejar a nadie sin el consuelo del Evangelio. Subrayó especialmente su cercanía con los pueblos indígenas, “a quienes escuchó, respetó y defendió, comprendiendo que el Evangelio no aplasta las culturas, sino que las ilumina”.
Recordando su origen en Navarra y su llegada a Panamá en 1958, afirmó que “nació lejos de esta tierra, pero terminó perteneciendo profundamente a este pueblo. Un hijo de Navarra que se convirtió en padre espiritual de comunidades panameñas”.
En un momento particularmente emotivo, el arzobispo Ulloa invitó a contemplar su vida como la del “buen pastor que da la vida por sus ovejas”, señalando que Mons. Ganuza “no buscó protagonismo ni seguridades; eligió el camino del servicio constante y silencioso”.
La Iglesia universal también se hizo presente en la celebración. El secretario de la Nunciatura Apostólica en Panamá, Reverendo Padre Basil Ikechukwu Mbah, dio lectura al mensaje de condolencias enviado en nombre del Santo Padre, firmado por el cardenal Pietro Parolín, secretario de Estado del Vaticano, así como al mensaje del Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, Cardenal Luis Antonio Tagle.
En el texto, el Papa León XIV destacó a monseñor Ganuza como “abnegado pastor, incansable misionero y promotor de los pueblos indígenas”, ofreciendo sufragios por su eterno descanso y encomendándolo a la materna intercesión de Santa María la Antigua. Asimismo, impartió su bendición apostólica como signo de fe y esperanza en Cristo resucitado para todos los que participan en el rito exequial.
El Cardenal Tagle, a nombre de la Congregación para la Evangelización, recordó con gratitud el servicio que ofreció Mons. José Agustín Ganuza García, O.A.R., a la Iglesia panameña como Obispo Prelado Territorial de Bocas del Toro. En comunión con Mons. Aníbal Saldaña Santamaría, con los obispos del país, la familia de los Agustinos Recoletos y sus seres queridos, el Dicasterio elevó una oración a Cristo Buen Pastor, quien lo llamó al ministerio apostólico, y aseguró su cercanía espiritual en este momento de dolor y esperanza cristiana.
La celebración culminó en un clima de recogimiento y acción de gracias. Más que una despedida marcada por la tristeza fue un acto de gratitud por una vida larga y fecunda, vivida con coherencia, entrega y fidelidad.
Mons. José Agustín Ganuza, misionero agustino recoleto, descansa ahora en la paz del Señor. Su memoria permanece viva en la historia de la Iglesia panameña y en el corazón de las comunidades que pastoreó.
Panamá, 24 de febrero de 2026.
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