
La Iglesia que peregrina en Colón-Kuna Yala, vivió con profunda alegría y gratitud este sábado 13 de julio, la Ordenación sacerdotal de Fredy Abdiel Mora Quiróz, quién recibió el Sacramento del Orden por la imposición de manos y la oración consagratoria de monseñor Manuel Ochogavía Barahona O.S.A., obispo de esta Diócesis.
Durante la solemne celebración Eucarística, el prelado destacó que esta ordenación constituye un regalo de Dios para su pueblo y un motivo de esperanza para toda la Iglesia. «Esta ordenación sacerdotal es un don de Dios para su pueblo, un día de fiesta y profunda alegría para toda la Iglesia en Panamá. Vivámoslo con La certeza de que el Señor sigue llamando y tocando el corazón de tantos jóvenes para que les sigan y sean sus testigos», expresó monseñor Ochogavía.

Luego de un prolongado proceso de discernimiento y formación en el Seminario Mayor San José de Panamá, Fredy Mora Quiróz, perteneciente a la Cuasiparroquia Cristo de Esquipulas, y oriundo de Coclesito, en la Costa Atlantica panameña, respondió generosamente al llamado del Señor para entregarse plenamente al servicio de la Iglesia.
Cabe destacar que, desde el nombramiento de
monseñor Manuel Ochogavía Barahona como obispo de la Diócesis de Colón-Kuna Yala por el Papa Francisco el 7 de julio de 2014 y su toma de posesión el 27 de septiembre del mismo año, esta es la segunda ordenación sacerdotal diocesana celebrada durante su episcopado en esta jurisdicción eclesiástica.
En su llamado a vivir el sacerdocio con humildad y espíritu misionero monseñor Ochogavía, en su homilía dirigió un profundo mensaje al nuevo ministro, recordándole que el sacerdocio no es un reconocimiento humano ni una carrera profesional, sino una manifestación de la Misericordia Divina de Dios. «Al mirarte Fredy, recordamos que el sacerdocio no es un premio ni una carrera profesional; es, como decía el Papa Francisco, un misterio de pura misericordia. Recibe este ministerio con el corazón abierto, sabiendo que no caminas sólo. estamos contigo. No tengas miedo de navegar en aguas desconocidas; el Señor y tus hermanos sacerdotes están contigo».
Lo exhortó a vivir una permanente conversión pastoral y personal, cultivando la humanidad, la cercanía con el pueblo y la apertura a los desafíos de la Evangelización. «No seas un funcionario de lo sagrado. Evita convertirte en un burócrata del ministerio. Permanece siempre cerca de tu pueblo, escucha antes de hablar, valora los carismas de los laicos y aprende a dejarte ayudar. El clericalismo debe ser vencido por la fraternidad y el servicio».

El obispo insistió en la importancia de la oración como fundamento de la vida sacerdotal. «Tu barca debe estar siempre habitada por la presencia del Maestro. La oración no puede convertirse en una obligación pesada, sino en el espacio donde descansa el corazón. Sin ella, el ministerio corre el riesgo de transformarse en mera actividad institucional».
También animó al nuevo sacerdote a ser constructor de comunión y promotor de la sinodalidad, caminando junto al pueblo de Dios y fortaleciendo la participación de todos en la vida eclesial. «Te ordeno para que seas compañero y servidor entre los demás servidores. Construye puentes, derriba muros, busca siempre la colaboración y mantente abierto al diálogo. Que la Iglesia sea verdaderamente casa, hogar y familia para todos», subrayó Ochogavía.

Al concluir sus palabras, le recomendó mantener vivo el primer amor por Cristo, cultivar una fidelidad alegre y asumir con creatividad pastoral la misión evangelizadora, especialmente entre los jóvenes, los pobres, enfermos y quienes se encuentran alejados de la Iglesia. Encomendando su sacerdocio al Virgen Inmaculada Concepción patrona de la Diócesis.
El Rito de Ordenación sacerdotal
La ordenación sacerdotal es una de las celebraciones más solemnes de la Iglesia Católica, rito inició con la presentación del candidato —Fredy Mora Quiróz— la Iglesia confirmó públicamente que es idóneo para ser incorporado al cuerpo presbiteral.
Posteriormente, el candidato al presbiterado, se postró ante el altar, mientras la asamblea entonaba las Letanías de los Santos, implorando la intersección de toda la Iglesia para la misión que estaba apunto de recibir.
El momento central del rito fue la imposición de manos por parte del obispo y la oración consagratoria. Luego le siguió la investidura con los ornamentos sacerdotales propios del misterio, la unción de las manos con el Santo Crisma y la entrega del cáliz y la patena, signos de su participación en el ministerio de Cristo y su misión de presidir la Eucaristía.
Al concluir el rito de ordenación, el nuevo presbítero Fredy Mora Quiróz, entregó a su madre el paño de lino que proviene del latín “manutergium”, con el que secó sus manos recién ungidas con el Santo Crisma. Según la tradición de la Iglesia, este lienzo será conservado por su madre hasta su fallecimiento, momento en el que su hijo lo colocará entre sus manos como signo de gratitud por ofrecer un sacerdote a la Iglesia.
En sus primeras palabras como sacerdote, el Pbro. Fredy Mora manifestó su disponibilidad para servir al pueblo de Dios con sencillez y cercanía. «En mí encontrarán un amigo, compañero y pastor según el corazón de Cristo».
Inspirado en las enseñanzas del Santo Cura de Arz, expresó su deseo de contribuir en la construcción de una sociedad fundamentada en la paz, la justicia y el amor. «He puesto mi casi nada y Dios ha puesto su todo para realizar cosas grandes. Que la Inmaculada Concepción y San José custodien siempre nuestros corazones».
Agradeció a monseñor Manuel Ochogavía por confiarle este servicio, su cercanía a lo largo del proceso vocacional siendo un verdadero padre y pastor, «estoy seguro que contaré con usted siempre»; así como a sus familiares «por aceptar el proyecto de Dios, al darme la vida y apoyarme en todo momento siendo ese soporte en las alegrías y dificultades durante mi formación»; también a sus formadores, a las comunidades religiosas y laicos que formaron parte de su proceso de formación humana, espiritual y pastoral.
Dirigirse a los seminaristas presentes, los animó a perseverar en el camino vocacional, recordando una expresión del Papa León XIV, «Cristo nos ama como somos, pero nos sueña mejores».

Testimonio de la familiar
La gratitud de la oración también fue compartida por sus familias entre alegría y lágrimas. Su hermano Nahun Mora manifestó la emoción que experimentó la familia al ver culminado este proceso vocacional. «Estamos muy contentos de qué, entre cinco hermanos, Fredy haya sido elegido por Dios para el sacerdocio. Es una emoción inexplicable y difícil de describir porque fue un camino muy largo, que principalmente, yo uno de los que menos expresa sus sentimientos, justo en el momento que monseñor le impone las manos sobre su cabeza, algo tocó en lo profundo de mí corazón. Ahora nos toca acompañarlo en este gran reto y seguir orando por nuevas vocaciones sacerdotales para Panamá».
La celebración contó además con la presencia de religiosas de diversas congregaciones, que han acompañado e iluminando con su oración el proceso formativo del nuevo sacerdote. De manera especial participaron las Hermanas Contemplativas Carmelitas Descalzas, quienes excepcionalmente estuvieron presentes en esta ordenación.
Durante su proceso diaconal, el Pbro. Fredy Mora desarrolló su servicio pastoral en la Parroquia San Vicente de Paul, en Arco Iris; Parroquia Santa María de Belén, en Villa Caribe, Escobal y Villa del Lago; Parroquia San Felipe Apóstol y Santuario Jesús Nazareno, en Portobelo; Cuasi-parroquia Santo Toribio de Mongrobejo, en Nombre de Dios.
Con esta ordenación sacerdotal, la Iglesia en Colón – Kuna Yala da gracias a Dios por una nueva vocación al servicio del Evangelio y renueva su esperanza en que el Señor continúe llamando más obreros de esta diócesis para su mies.
Panamá, 13 de junio de 2026.
