
En un ambiente de profunda fe, fraternidad y riqueza cultural propia de la región darienita, cientos de fieles provenientes de las diez zonas misionera del Vicariato Apostólico de Darién, se congregaron para celebrar su Cita Eucarística, presidida por monseñor Pedro Joaquín Hernández Cantarero, CMF, obispo de esta jurisdicción.
“Adorar para amar. Amar para evangelizar», lema que animó a indígenas, negros y campesinos de esta zona misionera se congregaran en torno a Jesús Sacramentado, para adorarlo, fortalecer su fe y renovar su compromiso cristiano, recordando que la Eucaristía constituye el corazón vivo de la vida de la Iglesia y la fuente de toda misión evangelizadora.

La Cita Eucarística se desarrolló en la cancha de la emisora Radio Voz Sin Fronteras, donde los feligreses vivieron una intensa jornada de oración, adoración y encuentro eclesial. Durante su homilía monseñor Hernández Cantarero, recordó que la Eucaristía es el centro de la vida del creyente, afirmando que “no podemos vivir plenamente el amor de Cristo si no nos alimentamos de Él en la Eucaristía. No podemos vivir ese amor de cristo Jesús si no lo comemos, si no lo bebemos, si no abrazamos en las realidades de nuestra vida cotidiana”.
En el marco de los 100 años del camino misionero del Vicariato Apostólico de Darién y del compromiso con la Misión Nacional Sinodal, el prelado subrayó la estrecha relación entre el Evangelio y el amor fraterno, señalando que el anuncio de la Buena Nueva solo resulta creíble cuando está acompañado por el testimonio concreto de la caridad.
“Nadie escucha un Evangelio que no vaya acompañado del amor. La Iglesia no convence con argumentos teóricos, sino con el testimonio del amor fraterno”, expresó el obispo, exhortando a los fieles a ser auténticos discípulos misioneros en sus comunidades.
Durante la adoración a Jesús Sacramentado, monseñor Hernández, recordó que el encuentro personal con Cristo transforma el corazón y lo impulsa a salir al encuentro de los demás. “Una vez que el corazón se llena de la presencia de Dios en la adoración, el amor se vuelve inevitable”, manifestó.
Monseñor Pedro recalcó que la adoración a Jesús Eucaristía es siempre una invitación a la misión, porque quien experimenta la presencia de Dios no puede permanecer indiferente ante las necesidades de sus hermanos. Ese amor recibido del Señor se traduce en gestos concretos de cercanía, servicio y fraternidad.
La Cita Eucarística reafirmó la identidad de la Iglesia que peregrina en Darién como una comunidad viva, unida alrededor del Altar del Señor y comprometida con la evangelización, fortalecida por la Eucaristía y enviada a anunciar la Buena Nueva con obras de amor y misericordia.
Panamá, 1 de junio de 2026.


