Palabras de apertura de la Asamblea Plenaria
Solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo
Mona. José Domingo Ulloa Mendieta OSA
Arzobispo de Panamá y Presidente de la Conferencia Episcopal Panameña
Lunes 29 de junio 2026

Queridos hermanos obispos:

Nos reunimos en esta Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Panameña en un día profundamente significativo para la Iglesia: la solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo, columnas de nuestra fe y testigos valientes del Evangelio.

Pedro nos recuerda la firmeza de la fe, la comunión con el Sucesor de Pedro y la misión de confirmar a los hermanos. Pablo nos impulsa a salir, a anunciar sin miedo, a cruzar fronteras y a llevar la esperanza del Evangelio allí donde la humanidad sufre, busca y espera.

En este contexto, nuestra Asamblea no es solo un espacio de trabajo, sino un verdadero momento de discernimiento pastoral. Venimos a escuchar juntos lo que el Espíritu Santo quiere decir hoy a la Iglesia que peregrina en Panamá.

Vivimos tiempos complejos. El mundo se encuentra marcado por guerras, violencia, migración forzada, pobreza, polarización, crisis ambiental e incertidumbre. También nuestro país necesita serenidad, diálogo, justicia, reconstrucción de confianza y compromiso sincero con el bien común.

No podemos olvidar la realidad dolorosa de Venezuela, pueblo hermano que sigue cargando el peso del sufrimiento, la incertidumbre y tantas heridas sociales y humanas. Desde Panamá renovamos nuestra cercanía, nuestra oración y nuestra solidaridad concreta con sus familias, especialmente con quienes han tenido que dejar su tierra buscando paz, pan y futuro.

Iluminados por la nueva encíclica del Santo Padre, somos llamados a colocar nuevamente en el centro la dignidad de la persona humana, la fraternidad, la justicia social, el cuidado de la creación y la esperanza. El progreso verdadero no puede construirse dejando a los pobres atrás, debilitando la familia o descartando a quienes más sufren.

Asimismo, el espíritu sinodal nos invita a caminar juntos, a escucharnos con humildad, a discernir con libertad interior y a tomar decisiones que broten del Evangelio y no de intereses particulares. La sinodalidad nos recuerda que la Iglesia no camina sola ni para sí misma: camina con el pueblo, escucha sus clamores y anuncia a Cristo como respuesta viva a sus búsquedas más profundas.

Que Pedro nos sostenga en la comunión y en la fidelidad. Que Pablo nos encienda en el ardor misionero. Que Santa María la Antigua, Patrona de Panamá, acompañe esta Asamblea y nos ayude a ser pastores según el corazón de Cristo.

Con fe, esperanza y caridad, damos inicio a esta Asamblea Plenaria, confiando en que el Espíritu Santo guiará nuestros trabajos para el bien de la Iglesia y de nuestro querido Panamá.

Muchas gracias.

 

† JOSÉ DOMINGO ULLOA MENDIETA, O.S.A.
ARZOBISPO METROPOLITANO DE PANAMÁ