En el encuentro Mons. José Domingo Ulloa Mendieta OSA como segundo vice presidente expresó a los congregados.

Este encuentro que estamos celebrando en la región CAMEX no es simplemente una instancia de coordinación pastoral. Es un verdadero kairós, un tiempo de gracia en el que el Espíritu Santo nos convoca para renovar nuestra manera de ser Iglesia: más fraterna, más articulada, más misionera.

Por eso queremos reiterar lo que es un convicción: ustedes desde sus diversas representaciones son esenciales. No son espectadores de un proceso, son protagonistas. No están aquí solo para escuchar, sino para aportar, construir y discernir juntos. La Iglesia en nuestra región necesita de cada uno de ustedes, de su experiencia, de su mirada, de su compromiso.

Hoy más que nunca, sentimos el llamado a pasar de esfuerzos aislados a una auténtica comunión articulada. A reconocernos como una sola familia que comparte una misma fe, una misma misión y un mismo anhelo: que Jesucristo sea conocido, amado y seguido en nuestras comunidades.

Ser reconocidos como comunidad de discípulos en misión no depende solo de nuestros planes o estructuras, sino de la calidad de nuestras relaciones, de nuestra capacidad de escucharnos, de caminar juntos y de trabajar en unidad.

Allí está la verdadera fuerza evangelizadora de la Iglesia.

Por eso,sigamos viviendo este encuentro con tres actitudes fundamentales:

  • Escucha sincera, que abre el corazón a la voz de Dios y de los hermanos.
  • Comunión efectiva, que supera protagonismos y nos hace corresponsables de la misión.
  • Audacia misionera, que nos impulsa a salir, a proponer y a arriesgar por el Evangelio.

No tengamos miedo de soñar juntos. No tengamos miedo de replantear caminos. No tengamos miedo de dar pasos nuevos.

El Espíritu Santo sigue actuando y necesita corazones disponibles.

Que este encuentro no termine en conclusiones escritas, sino que se traduzca en procesos vivos, en acciones concretas y en una renovada conciencia de que somos Iglesia en salida, llamada a ser signo de esperanza para nuestros pueblos.

Gracias por su entrega generosa, por su disponibilidad y por creer en este camino sinodal que estamos construyendo. Lo que hoy siembren, mañana dará fruto en muchas comunidades.

Sigamos caminando juntos, con la certeza de que el Señor va con nosotros.


 

 


VER: Encuentro Regional CAMEX (Centroamérica-México) apuesta por la colegialidad sinodal y misionera