“Que nadie salga de este encuentro igual que como entró”, sentenció monseñor José Domingo Ulloa, arzobispo de Panamá y segundo vicepresidente del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), durante la apertura del V Congreso Latinoamericano del Centro de Investigación y Formación Interdisciplinar para la Protección del Menor (Ceprome) inició este martes 3 de marzo, en Costa Rica.

El prelado espera que este no sea un evento más, porque “hoy abrimos un capítulo en la historia de la conciencia eclesial de nuestro continente”, incluso fue más allá para precisar que “el Señor nos recuerda que la credibilidad del Evangelio también pasa por la manera cómo cuidamos a los más pequeños”.

La cultura del cuidado constituye actualmente una prioridad absoluta para la Iglesia en el continente, por ello, “en nombre del Consejo Episcopal Latinoamericano y del Caribe, traigo a este Congreso la convicción firme de que la protección de la dignidad humana es irrenunciable de nuestra misión evangelizadora”.

Recordó que este encuentro responde a la necesidad de mirar con honestidad las heridas internas, puesto que “cuando existen heridas, la Iglesia no puede actuar como si nada hubiera ocurrido. El Evangelio nos exige cercanía, verdad y responsabilidad”.

Cultura del cuidado y reparación

El arzobispo expresó un agradecimiento especial a Ceprome por despertar la conciencia regional: “Gracias por impulsar este camino que nos invita a comprender que el cuidado y la protección de las personas no son un tema secundario, sino una dimensión esencial de nuestra fidelidad al Evangelio”.

Ulloa detalló que la “justicia que restaura” implica que la Iglesia no debe temer a la verdad. La honestidad purifica a la institución, libera a los oprimidos y permite abrir caminos nuevos cuando se asume con una actitud de humildad.

“Nuestro continente latinoamericano sabe lo que significan las heridas. Nuestra historia está marcada por luchas, por injusticias y por esfuerzos constantes de reconciliación”, recordó.

También insistió en que el objetivo fundamental es consolidar una cultura del cuidado permanente. Esta transformación requiere una Iglesia que escuche activamente a las víctimas y que proteja de manera efectiva a los sectores más vulnerables.

Llamado a la escucha y honestidad

Monseñor Ulloa dirigió palabras directas a quienes han sido víctimas de abusos. Aseguró que la institución desea aprender a escuchar con mayor eficacia. El compromiso expresado busca garantizar que el dolor de los afectados nunca más sea ignorado.

“A quienes han sufrido, queremos decirles con claridad: la Iglesia quiere aprender a escuchar mejor. Quiere caminar con ustedes. Quiere que su dolor no sea ignorado jamás”, enfatizó.

El vicepresidente del Celam advirtió que la credibilidad evangelizadora está en juego, por lo que pidió a las comunidades se transformen en espacios humanos, seguros y totalmente transparentes.

“Que las generaciones futuras puedan decir que aquí dimos un paso decisivo hacia una Iglesia que sabe cuidar, acompañar y restaurar”, concluyó Ulloa. El evento continuará con mesas de trabajo centradas en protocolos de prevención y atención.