A los pies de Jesús Nazareno de Atalaya y la Eucaristía del Primer Domingo de Cuaresma, la Conferencia Episcopal Panameña (CEP) realizó oficialmente el Lanzamiento de la Misión Nacional Sinodal 2026 y el Envío Misionero para toda la Iglesia en Panamá.

La ceremonia estuvo marcada por un gesto significativo. Monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, arzobispo de Panamá y presidente de la Conferencia Episcopal Panameña, hizo entrega de las Sagradas Escrituras a los obispos de cada diócesis del país, como signo visible del compromiso misionero.

En sus palabras, planteó una reflexión directa a los peregrinos y a quienes seguían la celebración a través de los medios de comunicación. “Hay una pregunta necesaria: para qué hemos venido, por qué hemos venido; pero yo creo que la pregunta que necesita mayor respuesta es cómo queremos regresar, y este es el compromiso”.

Añadió que solo hay una respuesta válida y es regresar con la actitud propia de este tiempo de Cuaresma, la conversión. “La conversión de la Iglesia, la conversión de nuestro país, no comienza ni en las curias, ni en los palacios, ni en el Parlamento. Comienza en el corazón de cada uno de nosotros, porque cuando cambia la conciencia de un pueblo, cambia su historia”.

Desde esa perspectiva, explicó monseñor Ulloa que la Misión Nacional Sinodal quiere tener como signo la Palabra de Dios, viva, eficaz y transformante. La Biblia, afirmó, es el signo visible de la misión confiada a todos los bautizados. El compromiso es anunciar la Buena Nueva del Señor como discípulos misioneros, a todos, sin exclusión de nadie, especialmente a quienes se encuentran en las periferias existenciales y geográficas.

El Arzobispo Ulloa subrayó que la entrega simbólica de la Sagrada Escritura a los obispos de cada diócesis iluminará este camino misional, fundamentado en la fuerza transformadora de la Palabra.

Posteriormente, monseñor Edgardo Cedeño, obispo de la Diócesis de Penonomé y presidente de la Comisión de la Misión Nacional Sinodal 2026, entregó la cruz a los representantes del Equipo Coordinador Nacional y a las delegaciones de la Arquidiócesis de Panamá, las diócesis de David, Santiago, Chitré, Colón–Kuna Yala, Penonomé y la Prelatura de Bocas del Toro. La cruz recordó que la misión se realiza en nombre de Jesucristo, muerto y resucitado.

La explicación del proceso misionero estuvo a cargo del Pbro. Humberto Gutiérrez González, Coordinador Nacional del Equipo de Sinodalidad, quien destacó que esta misión será un tiempo de gracia para que toda la Iglesia —obispos, presbíteros, diáconos, consagrados y laicos— camine unida en estilo sinodal, promoviendo la escucha, el diálogo y el discernimiento comunitario.

El acto concluyó con la oración de envío proclamada por monseñor Ulloa, en su calidad de presidente de la CEP, quien dijo: “Señor, desde Atalaya, tierra de peregrinación, somos enviados a todo Panamá como Iglesia en estado permanente de misión. Que Jesús Nazareno nos acompañe, que el Espíritu Santo nos guíe, que María, Madre de la Iglesia, Nuestra Señora de la Antigua, interceda por nosotros”.

Así, desde la tierra de Jesús Nazareno y en el inicio del tiempo cuaresmal, la Iglesia en Panamá es enviada a vivir una misión marcada por la conversión personal y el compromiso evangelizador en todo el país.

Santiago de Veraguas, 22 de febrero de 2026.

 


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