
El martes 30 de junio, arzobispos de Yucatán, México y presidente de las Cáritas de América Latina y el Caribe, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, sostuvo un encuentro con los obispos panameños, en el marco de la 225.ª Asamblea Ordinaria, para compartir la realidad actual de la misión de Cáritas en el continente, fortalecer la comunión eclesial y expresar su gratitud por la hospitalidad brindada por Panamá al acoger recientemente tres importantes encuentros internacionales de organismo.
En su intervención, monseñor Rodríguez Vega explicó que el propósito de su reunión fue agradecer a los obispos panameños por la fraterna acogida ofrecida durante estos encuentros internacionales, presentar la organización y el trabajo que Cáritas desarrolla a nivel continental, en cada país, diócesis y parroquias, así animar la valiosa labor que realiza Cáritas Panamá al servicio de los más vulnerables.
Dirigió un mensaje de aliento a todas las Cáritas de Latinoamericana y el Caribe, particularmente a la de Panamá, recordando las palabras de Santa Teresa de Calcuta, «no nos cansemos de amar; amemos hasta que duela, porque nunca es suficiente mientras tengamos vida y energía hay que seguir amando». En ese sentido, señaló que la misión de Cáritas va más allá de una labor asistencial ni simplemente de ser trabajadores sociales, sino de reconocer el rostro de Cristo en los pobres, los enfermos, los presos, los migrantes y todos aquellos que viven en situación de necesidad en general.
El presidente de Cáritas para Latinoamérica y el Caribe, destacó también su vasta experiencia en el servicio caritativo de la Iglesia Católica. Recordó que durante varios años trabajó en Cáritas México y que ahora tiene la alegría de servir a la red continental, acompañado y fortaleciendo a las Cáritas nacionales en medio de las diversas realidades que enfrentan. «Compartimos una misma misión y una sola identidad como Cáritas, aunque cada país circunstancias distintas. Algunas son especialmente dolorosas, como las que atraviesa Venezuela. Nuestro compromiso es acompañarlas, fortalecerlas y ayudarlas a seguir adelante con esperanza», manifestó.

Al referirse al fenómeno de movilidad humana, monseñor Rodríguez Vega afirmó que este continúa siendo una prioridad en la acción pastoral de Cáritas. Subrayó que las migraciones constituyen una realidad dinámica y cambiante, por lo que la Iglesia debe permanecer atenta para responder de manera oportuna a las nuevas necesidades que presenten las personas migrantes.
«Hay que estar siempre atentos, porque el fenómeno migratorio, siempre es cambiante. No podemos decir que lo conocemos, porque cada día cambia. Hay que estar muy atentos».
Reiteró que Cáritas ha estado siempre comprometida con el acompañamiento a quienes se ven obligados a abandonar su tierra, «inspirada desde la fe en el mandato evangélico, de dar la mano al migrante, Jesús dijo fui forastero y me recibieron».
En este contexto, recordó su experiencia como fundador y primer presidente de la Red Clamor, iniciativa eclesial dedicada a la atención de migrantes, refugiados y víctimas de trata, experiencia que le permitió constatar como Cáritas de Latinoamericana a estado sirviendo a Cristo en la persona del migrante y descubriendo cada día la realidad que viven.
Al referirse a la articulación entre las Iglesias de América Latina y los obispos de Estados Unidos, con aquellos que son de tránsito migratorio, señaló que existe una comunicación y colaboración permanente. Indicó que los obispos participan activamente en los espacios de diálogo regional, acompañan los procesos pastorales y trabajan conjuntamente en la acogida, protección e integración de los migrantes, especialmente de quienes enfrentan situaciones de vulnerabilidad o persecución.
Otro aspecto que destacó, es que los países como México han pasado de ser territorios de tránsito a convertirse también en lugares de destino, lo que representa nuevos desafíos y oportunidades para el servicio pastoral de la Iglesia.
Panamá, 30 de junio de 2026.
