{"id":1391,"date":"2025-06-09T12:14:03","date_gmt":"2025-06-09T17:14:03","guid":{"rendered":"https:\/\/iglesia.org.pa\/nueva-2024\/?p=1391"},"modified":"2025-06-09T12:16:56","modified_gmt":"2025-06-09T17:16:56","slug":"homilia-conmemoracion-de-los-54-anos-de-la-desaparicion-del-padre-jesus-hector-gallego-herrera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesia.org.pa\/nueva-2024\/?p=1391","title":{"rendered":"Homil\u00eda Conmemoraci\u00f3n de los 54 a\u00f1os de la desaparici\u00f3n del Padre Jes\u00fas H\u00e9ctor Gallego Herrera"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><em><strong>Mons. Jos\u00e9 Domingo Ulloa Mendieta OSA<\/strong><\/em><br \/>\n<em><strong>Lunes 9 de junio de 2025 \u2013 Parroquia San Pedro Ap\u00f3stol, Santa Fe, Veraguas<\/strong><\/em><\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-1398\" src=\"https:\/\/iglesia.org.pa\/nueva-2024\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/mons-ulloa-hoilia-santa-fe-1-300x200.jpeg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"333\" srcset=\"https:\/\/iglesia.org.pa\/nueva-2024\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/mons-ulloa-hoilia-santa-fe-1-300x200.jpeg 300w, https:\/\/iglesia.org.pa\/nueva-2024\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/mons-ulloa-hoilia-santa-fe-1-1024x683.jpeg 1024w, https:\/\/iglesia.org.pa\/nueva-2024\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/mons-ulloa-hoilia-santa-fe-1-768x512.jpeg 768w, https:\/\/iglesia.org.pa\/nueva-2024\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/mons-ulloa-hoilia-santa-fe-1-1536x1024.jpeg 1536w, https:\/\/iglesia.org.pa\/nueva-2024\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/mons-ulloa-hoilia-santa-fe-1-2048x1365.jpeg 2048w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong>Luz que no se apaga memoria viva del Evangelio en la tierra de los pobres<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Nos convoca hoy el amor y la memoria. El amor a Cristo, al Evangelio, a los pobres de esta tierra paname\u00f1a; y la memoria viva, comprometida y esperanzada del Padre Jes\u00fas H\u00e9ctor Gallego Herrera, cuyo testimonio sigue interpelando nuestra fe a 54 a\u00f1os de su desaparici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">No estamos aqu\u00ed para rendir un homenaje vac\u00edo, ni para idealizar a una figura. Estamos aqu\u00ed para celebrar la Eucarist\u00eda y hacer memoria del paso de Dios en medio de su pueblo, a trav\u00e9s de la vida, la entrega y el martirio de un pastor que vivi\u00f3 a imagen de Jes\u00fas: pobre con los pobres, justo con los oprimidos, sembrador del Reino en medio del abandono y la injusticia.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>Su llegada a tierras paname\u00f1as<\/strong><br \/>\nEra apenas un joven seminarista colombiano cuando, movido por un ardiente deseo de servir, se integr\u00f3 con sencillez y entrega a la vida del pueblo verag\u00fcense, el 5 de febrero de 1967. Desde sus primeros pasos como di\u00e1cono en San Francisco, se dedic\u00f3 al Movimiento Familiar Cristiano y acompa\u00f1\u00f3 con esperanza a los j\u00f3venes del grupo \u201cSan Francisco Mejor\u201d. Ordenado sacerdote por Monse\u00f1or<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Marcos Gregorio McGrath, en julio de 1967 y regres\u00f3 a Panam\u00e1 en ese mismo a\u00f1o, para celebrar su primera misa y, de inmediato, sin perder tiempo, asumi\u00f3 la misi\u00f3n de fundar y organizar la parroquia de San Pedro Ap\u00f3stol en Santa Fe, convirti\u00e9ndose en su primer p\u00e1rroco.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">El joven Padre H\u00e9ctor no se amedrent\u00f3 ante las dificultades de un distrito olvidadopor el Estado, donde predominaban el analfabetismo, la pobreza extrema, la falta de salud y el aislamiento geogr\u00e1fico. Lejos de desanimarse, recorri\u00f3 cada comunidad con valent\u00eda y ternura, formando peque\u00f1as comunidades cristianas en torno al Evangelio. Acompa\u00f1ado por un grupo de seminaristas, escuch\u00f3 al pueblo, aprendi\u00f3 de su dolor y sembr\u00f3 en sus corazones una fe activa y transformadora.<\/p>\n<p>Su presencia marc\u00f3 profundamente la historia de Santa Fe, no como un visitante, sino como uno m\u00e1s entre los suyos, dispuesto a vivir y sufrir con ellos, a iluminar con el Evangelio los caminos polvorientos de las monta\u00f1as verag\u00fcenses.<\/p>\n<p><strong>Sacerdote comprometido con el pueblo<\/strong><br \/>\nEl Padre H\u00e9ctor Gallego fue un sacerdote profundamente comprometido con el Evangelio y con la realidad de su pueblo. Fiel al esp\u00edritu del Concilio Vaticano II y a la voz prof\u00e9tica de del Documento de Medell\u00edn, entendi\u00f3 que evangelizar significaba tambi\u00e9n transformar las estructuras injustas que condenaban al campesinado a la marginaci\u00f3n. Desde Santa Fe de Veraguas, impuls\u00f3 un modelo de pastoral encarnado que integraba la fe con la promoci\u00f3n humana, la Palabra de Dios con la defensa de la dignidad, la espiritualidad con la justicia. Inspirado por el Plan Veraguas y en colaboraci\u00f3n con la Iglesia local, su trabajo fue una respuesta concreta al clamor de una poblaci\u00f3n sumida en el olvido y la miseria.<\/p>\n<p>Vivi\u00f3 con radicalidad la opci\u00f3n por los pobres<br \/>\nNo fue una misi\u00f3n c\u00f3moda ni exenta de riesgos. H\u00e9ctor organiz\u00f3 a los campesinos en comunidades eclesiales de base, form\u00f3 l\u00edderes comprometidos con la justicia, promovi\u00f3 la alfabetizaci\u00f3n, la conciencia cr\u00edtica, y el acceso equitativo a bienes fundamentales.<\/p>\n<p>Su opci\u00f3n por los pobres no fue te\u00f3rica; la vivi\u00f3 con radicalidad, compartiendo su pobreza, durmiendo en sus chozas, caminando sus monta\u00f1as, escuchando sus penas y celebrando su fe. As\u00ed naci\u00f3 la cooperativa \u201cLa Esperanza de los Campesinos\u201d, un signo claro del Reino que irrit\u00f3 a los poderosos porque romp\u00eda con el dominio de los comerciantes y terratenientes. Desde ese momento, el joven p\u00e1rroco se convirti\u00f3 en blanco de persecuci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo acusaron falsamente, lo llamaron comunista y agitador, intentaron silenciar su voz con calumnias, amenazas y c\u00e1rcel. El 22 de mayo le prendieron fuego a su choza, pero pudo escapar. El 9 de junio de 1971, mientras dorm\u00eda en la casa de un amigo, se presentaron tres hombres en un jeep, lo sacaron, lo golpearon y secuestraron. Desde ese d\u00eda no se tiene noticia de \u00e9l.<\/p>\n<p>Pero nada logr\u00f3 apagar la luz que hab\u00eda encendido. H\u00e9ctor no empu\u00f1\u00f3 otra arma que el Evangelio; no proclam\u00f3 otro mensaje que el de la justicia y la fraternidad.<\/p>\n<p>Su misi\u00f3n fue construir una Iglesia que camina con su pueblo, que defiende la vida, que denuncia el pecado estructural. Su arresto en diciembre de 1969 y los ataques que precedieron su secuestro en 1971, fueron consecuencias de su fidelidad evang\u00e9lica.<\/p>\n<p><strong>H\u00e9ctor: hermano y pastor<\/strong><br \/>\nA Jes\u00fas H\u00e9ctor Gallego lo recodamos no solo como un sacerdote, sino como un verdadero hermano y pastor que trajo consigo la Luz del Evangelio y la esperanza concreta de una vida m\u00e1s digna para los campesinos de Santa Fe. Su compromiso con el m\u00e9todo pastoral del Concilio Vaticano II \u2014\u00bbVer, Juzgar y Actuar\u00bb\u2014 lo llev\u00f3 a no limitarse a diagn\u00f3sticos te\u00f3ricos, sino a sumergirse en la realidad del pueblo, discernirla a la luz del Evangelio y transformarla mediante la acci\u00f3n concreta. Con ese m\u00e9todo, H\u00e9ctor camin\u00f3 junto a los m\u00e1s humildes, los anim\u00f3 a organizarse, a tomar conciencia de su dignidad y a trabajar por un futuro diferente, haciendo de su vida un testimonio coherente entre la fe proclamada y la justicia vivida.<\/p>\n<p><strong>El laicado y la pastoral social<\/strong><br \/>\nDesde su profunda fidelidad al Concilio, el Padre Gallego entendi\u00f3 que el papel del laico no era pasivo ni marginal, sino activo y central en la vida de la Iglesia y de la sociedad. Por eso impuls\u00f3 con firmeza su formaci\u00f3n, su protagonismo en las comunidades de base y su compromiso con la transformaci\u00f3n de las estructuras injustas.<\/p>\n<p>No se trataba solo de orar, sino de orar actuando, organiz\u00e1ndose, y creando formas de econom\u00eda solidaria como las cooperativas campesinas. Su defensa del cooperativismo no fue una moda ni una t\u00e1ctica pol\u00edtica, sino una expresi\u00f3n del Evangelio vivido en clave de comuni\u00f3n, equidad y participaci\u00f3n, donde el bien com\u00fan prevalec\u00eda sobre los intereses ego\u00edstas.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de sacerdote y evangelizador, H\u00e9ctor Gallego fue un precursor l\u00facido de la Pastoral Social de la Iglesia en Am\u00e9rica Latina. Supo ver en los pobres no solo una prioridad pastoral, sino un lugar privilegiado de revelaci\u00f3n de Dios. Desde all\u00ed discern\u00eda los signos de los tiempos y promov\u00eda una fe encarnada que liberara no solo las almas, sino tambi\u00e9n los cuerpos de la opresi\u00f3n estructural.<\/p>\n<p>Su opci\u00f3n por los pobres fue clara, firme y evang\u00e9lica, entendiendo que estar cerca del pobre es estar cerca de Dios. Esa fue su br\u00fajula, su coherencia y su causa, y por ello sigue siendo una luz que no se apaga.<\/p>\n<p><strong>\u201cSi el grano de trigo muere, da mucho fruto\u2026\u201d<\/strong><br \/>\nJes\u00fas nos lo dijo en el Evangelio: \u201cSi el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto\u201d (Jn 12,24). El Padre Gallego fue ese grano de trigo sembrado en la tierra de Santa Fe. Su desaparici\u00f3n marcada por la injusticia y el silencio c\u00f3mplice del poder, no fue el fin, sino el inicio de una historia de conciencia, de organizaci\u00f3n, de esperanza.<\/p>\n<p>Su sangre derramada junto a los pobres es hoy semilla de nuevos compromisos y de una Iglesia que sigue optando por los \u00faltimos, como nos pidi\u00f3 el Papa Francisco: una Iglesia en salida, misionera, pobre y para los pobres.<\/p>\n<p><strong>Un pastor con olor a oveja<\/strong><br \/>\nEl Padre Gallego no vino a imponer, vino a compartir. No trajo soluciones f\u00e1ciles, sino que acompa\u00f1\u00f3 procesos desde el Evangelio. Form\u00f3 comunidades de base, promovi\u00f3 la conciencia cr\u00edtica, anunci\u00f3 el Reino con la Palabra y con su vida. Por eso fue perseguido. Por eso fue desaparecido.<\/p>\n<p>Pero su presencia hoy est\u00e1 m\u00e1s viva que nunca. Est\u00e1 en la memoria de las comunidades campesinas. Est\u00e1 en el clamor por verdad y justicia. Est\u00e1 en las luchas por dignidad, por tierra, por pan, por derechos. Est\u00e1 en la pastoral que no se resigna a ser neutral ante la injusticia.<\/p>\n<p><strong>Defensor del Evangelio y la justicia social<\/strong><br \/>\nRecordamos al Padre Gallego no solo como v\u00edctima de una dictadura, sino como defensor del Evangelio, testigo de la opci\u00f3n preferencial por los pobres, anunciador del Reino en medio del conflicto. Su vida nos recuerda que no puede haber verdadera fe sin justicia, sin compromiso, sin encarnaci\u00f3n en la historia concreta del pueblo.<\/p>\n<p>La Iglesia lo reconoce como un hombre de Dios, un pastor seg\u00fan el coraz\u00f3n de Cristo, un laico comprometido, un sacerdote coherente hasta las \u00faltimas consecuencias. Por eso, hoy reafirmamos nuestro compromiso con la causa por la cual vivi\u00f3 y por la cual entreg\u00f3 su vida.<\/p>\n<p><strong>Un llamado a la Iglesia paname\u00f1a<br \/>\n<\/strong>Hoy, m\u00e1s que nunca, necesitamos una Iglesia que no tenga miedo de ensuciarse los pies, que opte por los \u00faltimos, que anuncie la esperanza y denuncie el pecado estructural. Como nos pide el Papa, una Iglesia con olor a oveja, como lo fue el Padre Gallego: humilde, cercano, libre, coherente.<\/p>\n<p>Que su vida inspire a nuestros j\u00f3venes, anime a nuestros pastores, fortalezca nuestras comunidades. Que su testimonio fecunde una nueva generaci\u00f3n de cristianos valientes, comprometidos con el Reino, dispuestos a dar la vida si es necesario.<\/p>\n<p>Padre H\u00e9ctor Gallego: presente<br \/>\nPresente en la esperanza de los pobres.<br \/>\nPresente en la Iglesia que no calla ante la injusticia.<br \/>\nPresente como semilla que sigue dando fruto.<\/p>\n<p><strong>El clamor por la verdad y la justicia<br \/>\n<\/strong>Desde esta Eucarist\u00eda celebrada en memoria del Padre Jes\u00fas H\u00e9ctor Gallego, elevamos tambi\u00e9n nuestra voz y nuestra oraci\u00f3n por todos los desaparecidos, por todos los que a\u00fan no tienen sepultura, por todas las familias que siguen esperando respuesta, verdad y justicia.<\/p>\n<p>Encontrar el cuerpo de H\u00e9ctor no es solo un acto de justicia personal, es una deuda hist\u00f3rica con todo un pueblo. Su hallazgo ser\u00eda un signo de dignidad restaurada, no solo para \u00e9l, sino para todos los desaparecidos durante la dictadura, la invasi\u00f3n y la misma era democr\u00e1tica. Ser\u00eda tambi\u00e9n un acto de sanaci\u00f3n nacional, un paso hacia la reconciliaci\u00f3n aut\u00e9ntica que no se construye sobre el olvido, sino sobre la verdad.<\/p>\n<p>La memoria de Jes\u00fas H\u00e9ctor se convierte as\u00ed en un s\u00edmbolo de todos aquellos cuyos nombres han sido borrados de las listas oficiales, pero no del coraz\u00f3n del pueblo ni del libro de la vida. Su rostro es el de todos los campesinos sin tierra, de los estudiantes perseguidos, de los humildes silenciados, de los m\u00e1rtires an\u00f3nimos de nuestra historia.<\/p>\n<p>La Iglesia no puede ser neutral ante este clamor. La fe nos exige defender la dignidad humana hasta las \u00faltimas consecuencias. Como pastores, como pueblo<\/p>\n<p>creyente, como comunidad bautizada, no podemos ceder al olvido ni a la resignaci\u00f3n. La justicia no es venganza; es restauraci\u00f3n, es reparaci\u00f3n, es verdad para que haya aut\u00e9ntica paz.<\/p>\n<p>Por eso seguimos pidiendo:<br \/>\nQue se abran todos los archivos.<br \/>\nQue se escuchen las voces de los familiares.<br \/>\nQue se identifiquen los restos.<br \/>\nQue se reconozcan responsabilidades. Que se garantice la no repetici\u00f3n.<\/p>\n<p>La historia no puede clausurarse mientras haya madres que a\u00fan lloran sin saber d\u00f3nde est\u00e1n sus hijos. Mientras el cuerpo del Padre Gallego no sea encontrado, nuestro pa\u00eds tendr\u00e1 una herida abierta en su memoria colectiva.<\/p>\n<p><strong>Un llamado a la fidelidad<br \/>\n<\/strong>Queridos hermanos y hermanas, en este tiempo en que la corrupci\u00f3n, el ego\u00edsmo y la indiferencia amenazan nuestra dignidad como pueblo, la figura del Padre Gallego nos llama a volver a las fuentes: al Evangelio vivo, al testimonio, a la solidaridad con los que siguen siendo descartados.<\/p>\n<p>No podemos permitir que su memoria sea silenciada ni manipulada. Recordarlo es un acto de fe, de justicia y de fidelidad al Cristo crucificado que hoy sigue siendo crucificado en muchos hermanos y hermanas de nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p>Que Santa Mar\u00eda la Antigua, Madre de los humildes, nos acompa\u00f1e en este camino de memoria, fe y esperanza activa. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u2020 JOS\u00c9 DOMINGO ULLOA MENDIETA, O.S.A.<\/strong><br \/>\n<strong>ARZOBISPO METROPOLITANO DE PANAM\u00c1<\/strong><\/p>\n<hr \/>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #000080;\"><em><strong>DESCAGAR: <a style=\"color: #000080;\" href=\"https:\/\/iglesia.org.pa\/nueva-2024\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/HOMILIA-DEL-ARZOBISPO-54-ANOS-DESAPARCION-DE-P.-HECTOR.pdf\">HOMILIA DEL ARZOBISPO 54 AN\u0303OS DESAPARCIO\u0301N DE P. HECTOR<\/a><\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mons. Jos\u00e9 Domingo Ulloa Mendieta OSA Lunes 9 de junio de 2025 \u2013 Parroquia San Pedro Ap\u00f3stol, Santa Fe, Veraguas Luz que no se apaga memoria viva del Evangelio en la tierra de los pobres Queridos hermanos y hermanas: Nos convoca hoy el amor y la memoria. 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